Julio T
0/5
Alojado 3 días en enero, lo primero que me sorprendió fue la amabilidad de los propietarios. |Ya desde el principio, nada mas llegar, te hacen sentir como en familia.|La habitación perfecta, luminosa, limpia, con un baño completo y, muy importante, también muy luminoso y limpio.|La misma, con un pequeño balcón, tenía vistas al pueblo y al rio. Por la noche se oía un ligero murmullo del río (está debajo, muy cerca) el cual, yo que iba a descansar y relajarme, me vino muy bien.|El desayuno fenomenal, copioso, no falta de nada, muy bien.|Para comer, el restaurante ofrece diferentes posibilidades, elegí cada día el menú, el cual, la relación precio / calidad (y cantidad) es fabuloso. También ofrecen, a muy buen precio, platos combinados, aunque no los probé, pero tenían buena pinta (habían pedido unos platos combinados en una mesa cercana).|El sitio, siendo un hostal, tiene características de hotel. |Lo único que no vi fue si disponían de ascensor, estuve alojado en la primera planta y no pensé en ello.|Su ubicación, en la carretera de Francia lo hace ideal para hacer de él "el centro de excursiones", con aparcamiento en la puerta y a escasos 3 minutos andando (cruzando un precioso puente) del centro del pueblo.|Resumiendo, sitio perfecto para pasar unos días, organizar desde allí excursiones por la zona (Ordesa, Valle de Pineta, Francia, etc) y disfrutar de su brasa pero, sobre todo del buen hacer de Carmen y Rafael, los dueños.