Pilar N.
5/5
Hotel boutique excepcionalmente excepcional.
Situado en un enclave perfecto: tranquilo, alejado del bullicio de Benidorm, buenas vistas, a un paso de zona de ocio y de playa. Se puede decir sin duda que es un oasis, en todos los sentidos.
El camino para llegar al hotel por callejuelas que te van dirigiendo a una zona alta de la playa de poniente no hace más que aumentar las expectativas de la llegada al hotel. Tras pasar varias de estas calles empieza todo un cúmulo de experiencias sensoriales que confirman lo acertado de la decisión de alojarnos en un hotel Nomad, y nada menos que en Benidorm!
Lo primero que vemos es una fachada imponente con el logo del Hotel que ya nos avanza lo que vamos a encontrar.
Desde ese momento se respira paz y armonía en todas y cada una de las zonas del hotel.
La entrada al hotel es por una terraza/restaurante exquisitamente ubicada y decorada, que da acceso a la recepción, integrada en una pequeña y bonita tienda con objetos que siguen la estética del hotel.
Y ahí comienza la verdadera experiencia y valor añadido del hotel: el equipo de personas que nos atendió y mimó durante toda nuestra estancia. Lou, Paula (ambas), todo el equipo de restauración y limpieza… todos ellos nos hicieron sentir especiales, cuidados y afortunados.
Lou se encargó de enseñarnos el hotel y contarnos el funcionamiento de las diferentes zonas:
Acogedor restaurante interior, con espacio para desayuno y cenas, incluso una pequeña zoña para lectura, aunque lo cierto es que todas las zonas del hotel invitan a la lectura!
Una coqueta y aislada zona SPA con dos piscinas y tumbonas.
La zona de piscina, ideal para el relax, con música muy acertada.La decoración de la zona recuerda a lugares asiático. Con servicio de toallas, superestilosas. El bienestar fluye en toda la zona.
La escalera que distribuye los corredores de habitaciones es elegante, hecha con el material de todo el hotel.
Y lo mejor estaba por llegar, nuestra habitación. Amplia y decorada con mucho gusto y todos los detalles, una zona office con té y café (a los que nos gusta el café se disfruta mucho en este hotel) especialmente producidos, y con lo necesario para disfrutar en la amplia terraza con bonitas vistas al mar. El baño es especial, con amplia ducha, todo con el mismo material del hotel. Toallas sedosas y con un olor especial.
Todo, absolutamente todo en el hotel te envuelve en una nube de relax, bienestar, decoración armoniosa y cuidada.
Nos faltó poder disfrutar de tratamientos en el SPA, una pequeña desilusión, todavía no lo tenían operativo. Eso hubiera sido la guinda del pastel. Quizá sea la excusa perfecta para volver,
Gracias por la gran experiencia y fabuloso recuerdo de nuestros días en este hotel, al que volveríamos una y otra vez!