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Del 14 al 16 de agosto acudimos al Albergue con residentes de nuestro centro para personas autónomas con enfermedad mental.
En primer lugar, respecto a enseres del comedor, resultaban escasos. Siendo necesario esperar a que otras personas terminaran de comer para poder conseguir vasos o cubiertos. Además, indicaban un menú diario el cual solo disfrutaban las primeras personas que llegaban a comer, después cambiaban la comida a otra totalmente distinta (el primer día, nos comunicaron que habían macarrones boloñesa con chuletas y patatas y al llegar nos sacaron lasaña y pollo rebozado, cuando los residentes ya se esperaban algo diferente.)
Estuvieron todo el viaje con mucha fijación en los residentes, asumiendo que, en una ocasión, al encontrarse heces fuera del baño había sido uno de ellos. Justificaron que la limpiadora de ese día lo había visto, pero luego resultó ser mentira.
Por otro lado, se apreciaba falta de comunicación y organización entre los trabajadores del albergue, teniendo que solucionar todo en ultimo minuto. Nos dijeron que teníamos reservada la sala multiusos y que nos facilitaban un portátil para ello y luego también resultó ser mentira.
Por ultimo, destacar la falta de higiene en los aseos de las habitaciones.